SATSE denuncia el acoso y derribo contra las enfermeras del SNS-O

30 septiembre 2022

Jubilación anticipada, itinerarios laborales, concesión de permisos, revocación de concedidos, las modificaciones del DF347, el agravio en el pago del complemento de los días festivos especiales… son algunas de las cuentas pendientes del Gobierno de Navarra para con las enfermeras y enfermeros del SNS-O

El Sindicato de Enfermería en Navarra, SATSE, ha denunciado la actitud acosadora de la Consejería de Salud y de la Dirección de Servicio Navarro de Salud – Osasunbidea contra las enfermeras y enfermeros que conforman sus plantillas al denegar sistemáticamente cualquier margen de mejora laboral, salarial, profesional y/o personal.

Esta actitud es más doliente, si cabe, en un contexto de continua tergiversación de la realidad para trasladar a la opinión pública una gestión favorable para las enfermeras y enfermeros al hablar de empoderamiento, capacidades y resolución de la profesión de Enfermería.

El Sindicato de Enfermería es testigo de cómo se ha ido socavando a la profesión enfermera, no sólo desde la aparición del COVID y las consecuencias que la pandemia ha tenido en todos los niveles asistenciales, sino desde mucho antes cuando los intereses partidistas y de determinadas centrales sindicales que buscan agrandar su suelo electoral a toda costa, han ayudado a poner en la mira a la enfermería, la categoría laboral más numerosa del SNS-O.

La nula voluntad del Gobierno de Navarra y la Consejería de Salud para presionar y avanzar en la implantación de la jubilación anticipada voluntaria en el SNS-O para las enfermeras y enfermeros tiene como consecuencia directa un deterioro físico, emocional y psicológico de estas profesionales que están más de 40 años con sobrecarga asistencial, estrés, en contacto con riesgos biológicos, químicos, físicos y psicosociales.

Tampoco se ha avanzado en la mejora de los itinerarios laborales siendo esta una reclamación antiquísima del sindicato de Enfermeria y de los y las propias profesionales enfermeras.

La merma en las condiciones laborales e, incluso, en los derechos de las enfermeras, es más que llamativa, siendo la enésima injusticia la que se está cometiendo estos días con la revocación de permisos y reducciones de jornada ya concedidas a enfermeras, que están alterando la conciliación familiar de la mayoría de ellas, y que está suponiendo un verdadero sufrimiento para organizarse con el curso escolar y laboral ya en marcha.

Tampoco es admisible la decisión de no conceder nuevos permisos, salvo los estrictamente obligatorios, a aquellas profesionales que lo soliciten con la excusa de que falta personal cuando la consejería de Salud acaba de enviar a las listas de contratación a dos tercios del contingente COVID que, perfectamente, podrían realizar estas u tras sustituciones.

Para más inri, la consejera de Salud ha dejado claro que no hay ni intención ni interés en abonar la injusta diferencia de cobro de los días festivos especiales, manteniendo así un agravio comparativo absolutamente innecesario con todos los profesionales que trabajan a turno ordinario los días 24, 25 y 31 de diciembre, y 1, 5 y 6 de enero, que no van a ver abonado el complemento por trabajar en días festivos tan especiales como los navideños.

Este complemento, cuyo acuerdo fue gestado en despachos para contentar y contener amenazas de algunos colectivos, bonifica extraordinariamente como “festivo especial” en lugar de como “día festivo” habitual, a los profesionales que están de guardia en su casa, la inmensa mayoría del colectivo médico.

Por último, el Sindicato de Enfermería ha vuelto a posicionarse en contra del borrador del Decreto Foral 347, que modifica las condiciones de ingreso y puestos en el Servicio Navarro de Salud, por ser un gravoso y bochornoso entramado de intereses partidistas y particulares, una aberración que para nada responde a la profesionalización de los servicios públicos”  y que supone “una fragmentación del sistema sanitario que no se justifica con ningún estudio de viabilidad, eficacia, competencias, necesidad y mejora real de organización”, modificaciones que “sólo se entienden en un contexto de interés particular, partidista y electoral”

Todos estos agravios que está sufriendo la enfermería cada día, desde muchísimo antes de la aparición de la COVID, vienen a contradecir las palabras huecas que la presidenta del Gobierno de Navarra, su consejera de Salud, y la cúpula del SNS-O tienen siempre hacia la enfermería puesto que poco o nada hacen para lograr un respeto, desarrollo y empoderamiento real de la profesión en Navarra, empezando por el sostenimiento del colectivo enfermero en un grupo profesional inferior al que le corresponde por su formación y competencia.

En este contexto, “desde SATSE vamos a recordar con mucho ahínco, y más ahora que gestores y políticos se van a poner estupendos en clave electoral, que a la Enfermería se le ha exigido, pedido y rogado durante los últimos dos años un esfuerzo casi inhumano, renegando a cualquier atisbo de confort laboral y personal, renunciando a derechos y asumiendo jornadas maratonianas en condiciones más que precarias, por el bien de la ciudadanía, pacientes y el propio sistema sanitario”

Y, añaden, “no se nos va a olvidar que la Enfermería está en el punto de mira de este Gobierno, por acción o por inacción, y tendrá consecuencias a todos los niveles” concluyen.